Estilo de vida

¿Tienes tendencia a la violencia?

30 de mayo de 2018


Vamos a comenzar dejando en claro lo siguiente: ninguna forma de agresión contra otra persona está justificada y el uso de la violencia solamente es admisible como defensa propia o por las autoridades que pueden recurrir a ella legítimamente.

Este artículo va a estar escrito en términos personales y está dirigido a ofrecer orientaciones acerca de cómo afrontar la tendencia a la violencia.

¿Cómo saberlo?

Podemos plantearte las siguientes situaciones, a ver con cuál te identificas.

  1. Te has involucrado en situaciones de violencia como peleas, en el último año.
  2. Tienes ideas o imágenes en las que eres violento con otras personas.
  3. Te gusta imaginarte peleando con otras personas.

 

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  1. Conversas con tus amigos acerca de peleas que tuviste en el pasado.
  2. Cuando discutes con otra persona, como tu pareja,tienes el impulso de golpearla, aunque no llegues a hacerlo.
  3. Si ves que hay la posibilidad de una confrontación violenta, evitas la situación por ejemplo, alejándote del lugar.
  4. En tu familia hay una tendencia a recurrir a la violencia.

Estas preguntas no corresponden a una escala formal, sino al resultado de una consulta a un profesional clínico que atiende a personas violentas. Sin embargo, la respuesta positiva a cualquiera de las primeras seis, mostraría cierta tendencia a la violencia, mientras la respuesta positiva a la pregunta siete, indicaría una predisposición familiar que no necesariamente determinaría tu comportamiento.

La impulsividad

La conducta agresiva está muy ligada a la impulsividad.  La impulsividad es reaccionar ante un estímulo sin que medie el razonamiento. Es actuar llevado por la emoción, por el momento, sin medir las consecuencias.

La emocionalidad asociado a la violencia suele ser muy particular y corresponde a la activación fisiológica propia del ataque.

Es posible que una persona normalmente pacífica, pueda reaccionar ante el acoso de alguien, actuando de manera violenta. Como seres biológicos estamos en condiciones de responder ante una amenaza de manera impulsiva, pero esta respuesta impulsiva tiende a ser más frecuente en personas con un comportamiento violento más habitual.

En las parejas

Las peleas de pareja pueden ser el escenario de la violencia física y de hecho lo son frecuentemente. Una pelea puede iniciar por un hecho trivial, pasar a los gritos, los insultos y desembocar en acciones violentas.

Aunque regularmente la tendencia agresiva se asocia con el género masculino, también está presente en las mujeres y cuando en una pareja se encuentran personas con tendencias agresivas, se multiplica la probabilidad de situaciones de violencia.

 

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Sin embargo, basta con que uno de los miembros de la pareja tenga esa tendencia a la violencia para que esta se manifieste, sin que necesariamente medien situaciones objetivas que la originen. Tal es el caso de los golpeadores que descargan en sus parejas la ira ocasionada en escenarios laborales.

Puede interesarte cómo manejar la violencia intrafamiliar.

El alcohol y otras drogas

El alcohol, como otras drogas, actúa reduciendo la capacidad de inhibición del comportamiento socialmente inadecuado. Es por esto que tanto hombres como mujeres pueden llegar a comportamientos violentos con mayor facilidad como resultado de la exposición a sustancias psicoactivas.

La escena del marido que llega borracho a golpear a su esposa y a sus hijos, no es solamente una caricatura social. Está realmente fundamentada en las circunstancias de vidas de muchas familias en el mundo.

Te recomendamos el alcoholismo: una enfermedad a la que estamos expuestos.

Cómo manejar esto

Es posible que tengas una tendencia a la violencia. Si hoy eres una persona mayor y desde niño o adolescente eras dado a situaciones de violencia, que considerabas normales, esa tendencia podría seguir latente en ti aunque no la manifiestes en tu vida actual.

Lo más importante es reconocer tu propia tendencia a la violencia. Para iniciar, intenta ser objetivo y no te justifiques. Es decir, siempre vas a encontrar motivos o razones para ser violento, ya sea por el comportamiento de las otras personas, por tus circunstancias de vida y demás.

Claro, la violencia puede ser el resultado de tus frustraciones, del sufrimiento que has padecido, y hasta del maltrato por parte de tus padres (para saber más, podrías leer de maltratados a maltratadores), pero nada de esto te servirá en tu vida actual.

Una situación de violencia intrafamiliar o de violencia callejera, podría llevarte al hospital, la cárcel o la tumba, además de causar daños a personas queridas o terceros.

Regularmente la violencia viene antecedida por imágenes en la que se anticipa lo que se va a hacer: una bofetada, un puñetazo o una patada, por ejemplo. Esto viene unido con una emoción.

Una manera de reducir aparición de conductas violentas es reconocer estos signos y evitar la situación en la que podría desencadenarse la agresión. Si se inicia un conflicto con tu pareja o un tercero, trata de que no escale. Si es algo trivial, déjalo pasar, si no es válido dejarlo pasar, no dejes que se eleve a los gritos o los insultos.

Si tu pareja tiene una tendencia agresiva, adviértele que eso no está bien y busca consejería. No debes apenarte por ser hombre y acudir a ayuda externa.

Si pruebas a contener tu tendencia a la violencia, es muy probable que descubras otra persona en ti: una que te hace sentir más satisfecha, que no pasa por las circunstancias bochornosas que se dan en los hechos de agresión.

La tendencia a la violencia no es algo que te ayude, sino que te convierte en tu propia víctima, que pone en peligro tu vida, tu libertad y tu capacidad para desarrollar tus capacidades humanas.

 

Algunos documentos consultados:

Cajigas de Segredo, N., Kahan, E., Luzardo, M., Najson, S., &Zamalvide, G. (2004). Escala de agresión entre pares para adolescentes y principales resultados [Bullyingscaleforadolescents and mainresults]. Acción Psicológica, 3(3). https://doi.org/10.5944/ap.3.3.511

Garaigordobil, M., &Peña-Sarrionandia, A. (2015). Effects of anemotionalintelligenceprogram in variables related to theprevention of violence. Frontiers in Psychology, 6. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2015.00743

Low, S., &Espelage, D. (2014). Conduitsfromcommunityviolenceexposure to peer aggression and victimization: Contributions of parental monitoring, impulsivity, and deviancy. Journal of CounselingPsychology, 61(2), 221–231. https://doi.org/10.1037/a0035207

Sepúlveda, FM & Miranda, C. (2009). Propiedades psicométricas preliminares de la escala de violencia entre pares en estudiantes secundarios chilenos. Acta Colombiana de Psicología. 12 (2): 59-6.

 

 

Imagen: James Pond

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