Ciencia y tecnología

¿Qué tanto sabes del fraude en la ciencia?

4 de mayo de 2018


Para un ciudadano corriente, las palabras “ciencia” y “científico”, pueden parecer una garantía de confiabilidad. Es por esto que los creadores de noticias falsas usan titulares como “los científicos descubrieron que…”

Por su parte quien tiene conocimiento acerca de cómo se da la producción de conocimiento, entiende que el fraude es una amenaza frecuente dentro de la comunidad científica.

En esta oportunidad, abordaremos casos famosos de fraude científico. Antes de mencionar estos casos, plantearemos algunas reflexiones para enmarcar esta discusión.

La ciencia es mucho más que un método

La ciencia es una actividad humana, como tal está expuesta a presiones de diferente tipo. Esto a veces lleva a olvidar una característica propia del espíritu científico: la humildad. Se trata específicamente de la humildad ante el conocimiento.

 

 

 

 

 

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Un científico debe asumir que sus creencias no deben forzar los datos y que si los datos no concuerdan con sus planteamientos, lo que deben cambiar son sus planteamientos y no sus datos.

Además, el conocimiento científico cambia y eso es parte de su naturaleza. La física de hoy mantiene preceptos fundamentales de la del siglo XVII, pero hoy se han desechado conceptos porque se ha demostrado que no corresponden a la realidad.

¿Se desacredita la ciencia por los casos de fraude?

Es inevitable que la actividad científica sea cuestionada por los casos de fraude, especialmente en tiempos en que a pesar de la educación accesible a muchos ciudadanos, todavía tiene mucho auge el pensamiento mítico y la pseudociencia.

Esto mismo es aprovechado por religiosos para atacar el esfuerzo científico cuando consideran que choca contra sus postulados. Sin embargo, la mayoría de los científicos creyentes entienden que los argumentos en contra de la ciencia basados en casos de fraude, son generalizaciones falaces (puede interesarte Tres libros sobre el diálogo entre ciencia y espiritualidad).

El sesgo de publicación

Un problema muy actual con el auge de las publicaciones científicas especializadas, es la tendencia a publicar reportes de investigaciones que confirman una hipótesis y no aquellas que no encuentran las relaciones previamente propuestas.

Esto es frecuente en el campo de las ciencias sociales cuando, por ejemplo, un investigador desarrolla una intervención para prevenir la violencia en adolescentes. Las publicaciones de este investigador y de su grupo, por lo regular van a confirmar su propuesta y casi nunca se encuentra un caso en que el investigador acepte que su intervención no funciona.

El caso más grave de este sesgo se les achaca a las compañías farmacéuticas por la tendencia a publicar selectivamente las investigaciones que muestran resultados positivos de sus medicamentos y a ocultar aquellas que no van en esa vía.

Los conflictos de intereses

Los científicos pueden estar presionados por el dinero que invierten en sus investigaciones empresas o por cuestiones políticas.

Por ejemplo, Clair Patterson fue un destacado geoquímico, muy reconocido por haber calculado la edad del planeta Tierra. Cuando presentó sus trabajos acerca de la contaminación producida por la industria de combustibles, fue ferozmente atacado por otros científicos, pagados por las empresas involucradas, hasta el punto de llevarlo al desprestigio. Sin embargo, con el tiempo se reconoció la veracidad de sus hallazgos.

También hubo científicos que negaron los efectos negativos de fumar cigarrillos.

 

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De allí la importancia de que haya centros de investigación independientes y comunidades científicas que revisen y cuestionen el trabajo que otros hacen. Así mismo, los investigadores deben declarar sus conflictos de intereses y cuando no lo hacen, deben ser cuestionados por sus colegas.

Fraudes famosos

Por cuestiones de espacio, en un nuevo artículo presentaremos casos de fraude científico que te sorprenderán por los asuntos implicados y el nombre de las personas involucradas. Vamos a comenzar con un caso en el que el fraude fue elaborado con la intención, precisamente, de denunciar el fraude en las publicaciones.

El profesor Alan Sokal, físico de la Universidad de Nueva York, envió a la prestigiosa revista  Social Text, un artículo denominado «La transgresión de las fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica». El artículo fue pensado desde el título mismo como una sarta de disparates.

El artículo contenía tesis como que la gravedad no existe. Sin embargo, fue publicado por estar orientado desde perspectivas ideológicas que la revista acogía en su momento.

Alan Sokal hizo saber en otra revista que su propio artículo era falso, al tiempo que daba a conocer las razones para tal engaño. Esto generó una enorme controversia y la publicación de un libro denominado «Imposturas intelectuales» en el que los autores (Alan Sokal y Jean Bricmont) denuncian los abusos de personajes reconocidos, al usar supuestos fundamentos científicos en favor de sus tesis.

 

Documentos consultados:

Silva, L. C. (2009). La investigación biomédica y sus laberintos. En defensa de la racionalidad para la ciencia del siglo XXI. Madrid: Díaz de Santos.

Sokal, A. &Bricmont, J (1999) Imposturas intelectuales. Barcelona: Paidós.

Tudela, J & Aznar J. (2013) ¿Publicar o morir? El fraude en la investigación y las publicaciones científicas. Persona y Bioética, [S.l.], v. 17, n. 1, p. 12-27, jun. 2013.

Imagen: JhonasVertuyft en Unsplash

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