Te lo explicamos

¿Puedes convertirte en un detector de mentiras?

2 de mayo de 2018


La idea de poder detectar las mentiras de los demás es muy atractiva. Sin embargo, hay más mitos que verdades involucrados en esto. Paradójicamente, este es un campo lleno de mentiras bien contadas, hasta el punto en que parecen verdades.

En publicaciones populares se afirma que es posible detectar mentiras con la aplicación de ciertas técnicas. A esta idea también contribuyen ciertas series y películas policíacas. La verdad es que mucho de esto carece de verificación científica.

¿Por qué mentimos?

Aunque la detección de la mentira no es como se muestra en las películas, la verdad es que la especie humana es proclive a la mentira. De una manera o de otra, por una razón o por otra, los seres humanos mentimos.

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La razón fundamental para mentir es evitar una consecuencia negativa. Eso lo aprendemos desde niños. La otra, muy ligada a la primera, es quedar bien ante los demás, ocultando lo que verdaderamente queremos, pensamos o hicimos.

La otra cara de la moneda es que preferimos vivir con cierto grado de mentira. Pocas personas son dadas realmente a recibir la valoración de los demás, sin adornos.

La mentira es un acto social. Es parte de la comunicación humana y algo con lo que debemos vivir.

¿Es posible detectar la mentira?

Se hizo popular el libro “No me engañarán más. Cómo detectar la mentira” de Lieberman. Este y otros autores, como Pease, han vendido mucho sus trabajos convenciendo al público de que es posible detectar sistemáticamente las mentiras de los otros.

La idea es captar ciertas claves en las expresiones verbales y no verbales de quienes mienten.

Distintas investigaciones han puesto a prueba las técnicas planteadas por Lieberman y otros similares. Los resultados son contundentes: no se alcanza un nivel de certeza por encima del azar. Es decir, esas técnicas no funcionan.

En la actualidad, la detección de la mentira con fundamento científico, se orienta a detectar los cambios que se producen en el funcionamiento físico y de los procesos de pensamiento cuando se miente.

 ¿Qué cambia cuando mentimos?

Es un hecho que cuando mentimos cambia el tiempo en que respondemos a las preguntas, puede haber cambios en la conductividad eléctrica de la piel, del ritmo cardiaco y respiratorio.

También hay diferencias sutiles en el tono de la voz y en la temperatura corporal. Así mismo, el tiempo para responder y armar frase puede ser mayor, debido a que mentir demanda un esfuerzo del pensamiento para construir mentiras coherentes.

 

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También se ha establecido que un mentiroso puede expresarse de manera distinta en términos de usar un lenguaje que toma distancia de la situación en la que está implicado. Pero esto es muy relativo. Cada persona tiene un estilo verbal distinto y los nervios de una persona que dice la verdad, pueden hacer parecer que está mintiendo.

Sin embargo, ningún ser humano tiene la capacidad de captar realmente estos cambios puesto que son detectables con instrumentos de precisión que deben ser calibrados para establecer una línea de comparación con cada persona en condiciones normales.

¿Qué sucede con los policías y peritos entrenados?

Es tan claro como esto: si el entrenamiento policial para detectar la mentira fuera tan eficaz aplicando las técnicas que aparecen en los libros, la mayoría de los delitos serían resueltos mediante el interrogatorio. La verdad es otra.

Las investigaciones han demostrado que el entrenamiento policial en técnicas de claves verbales y no verbales conduce al falso convencimiento de que los policías y peritos son capaces de detectar la mentira, lo que lleva a presiones indebidas a testigos, a planteamientos espurios en procesos judiciales y en resumen, a un mal funcionamiento judicial.

Veamos por ejemplo este caso donde un perito se refirió públicamente a un implicado en un caso de resonancia internacional. Debido a la credibilidad del medio de comunicación, la opinión pública dio por cierta la versión del experto. Con el curso del proceso, se demostró que el acusado era inocente.

 

La que sí funciona en la detección de mentiras

La investigación para la detección de mentiras ha avanzado en diferentes direcciones, algunas de ellas con el auxilio de tecnologías para la captación de cambios en el funcionamiento fisiológico, o la exploración de claves verbales verdaderas.

El famoso detector de mentiras es una herramienta que lleva años de utilización. Su eficacia es bastante alta, aunque no es infalible. Se basa en la identificación de cambios fisiológicos que se producen cuando se miente.En la actualidad no es aceptado como prueba judicial en muchos países del mundo, aunque sí se utiliza como parte del manejo de personal en empresas privadas y fuerzas de seguridad.

Otras líneas de desarrollo se orientan hacia la identificación de cambios en el tono de voz, y a las pausas. Para esto se requiere de sistemas de sonido y análisis de voz que todavía tienen márgenes de error importantes.

La detección de los cambios en la temperatura corporal y en el funcionamiento cerebral es posible también con el uso de aparatos que cada vez están más disponibles debido a empresas que los desarrollan y comercializan.

En resumen

La detección mentiras es un campo donde la creencia popular y ciertos autores han llevado a la opinión pública por el camino del error.

Si alguien te dice que es un detector de mentiras viviente, lo más probable es que te esté mintiendo, por dárselas de más o por creerse las falacias de las que te hablamos en este artículo.

(Lieberman, 1999; Suchotzki, Verschuere, Van Bockstaele, Ben-Shakhar, &Crombez, 2017)

Si quieres saber más, te dejamos los artículos consultados para esta publicación:

ALONSO, Hernán; MASIP, Jaume; GARRIDO, Eugenio; HERRERO, Carmen (2009) El entrenamiento de los policías para detectar mentiras». Estudios Penales y Criminológicos, vol. XXIX. Servizo de Publicacións da Universidade de Santiago de Compostela. ISSN 1137-7550, pp. 7-60.http://hdl.handle.net/10347/4143

Lieberman, D. J. (1999). No me engañarán más: Cómo detectar la mentira. Barcelona: Grijalbo.

Masip, J., Herrero, C. Nuevas aproximaciones en detección de mentiras I (2015). Papeles del Psicólogo, 2015. Vol. 36(2), pp. 83-95.

Masip, J. (2005). ¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo? Sabiduría popular frente a conocimiento científico sobre la detección no-verbal del engaño. Papeles del Psicólogo, 26 (92), 78-91.

Suchotzki, K., Verschuere, B., Van Bockstaele, B., Ben-Shakhar, G., &Crombez, G. (2017). Lying takes time: A meta-analysis on reaction time measures of deception. Psychological Bulletin, 143(4), 428–453. https://doi.org/10.1037/bul0000087

Imagen: Ahmed YoussryenUnsplash

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