Familia y crianza

Previniendo el embarazo adolescente

6 de junio de 2018


Hace algunas cuantas décadas, se esperaba que una mujer tuviera hijos desde temprano en la vida. Hoy se considera una desventaja social y económica significativa por lo que se urge a los gobiernos a promover la demora en la fecundidad.

En este artículo te mostraremos cuál es la dimensión del asunto, por qué se considera un problema y qué se puede hacer para evitarlo en tu entorno familiar.

Las dimensiones del asunto

Según la Organización Mundial de la Salud,cada año, cerca de 16 millones de mujeres entre los 15 y los 19 años tienen hijos y aproximadamente un millón de niñas menores de 15.

En adelante, las cifras de embarazo se expresarán en nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años, según las convenciones internacionales.

Así mismo, de acuerdo con la División de Población de las Naciones Unidas, el país donde más se presenta el fenómeno es Níger, con 194 nacimientos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 19 años y el país donde menos es Corea del Norte, con 0,3 nacimientos.

En el mundo hispano-hablante, Nicaragua sería el país con más embarazos adolescentes, llegando a 86,9 en el indicador. Toda América Latina estaría alrededor de los 63 nacimientos. España, por su parte, tendría 8,7 nacimientos.

Un poco de historia

En un tiempo no muy lejano, la expectativa social era que las mujeres tuvieran hijos como signo de su realización. En ciertos contextos, la cantidad de hijos que producía la familia era celebrada como signo de salud y de aporte a la sociedad.

 

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En las condiciones descritas, el matrimonio se daba desde edades tempranas y era deseable. La procreación era alentada socialmente: los hijos eran además parte de la familia y de la patria. Se esperaba más gente para trabajar en el campo, en las industrias y para ir a las guerras.

Con el paso del tiempo, las condiciones sociales cambiaron en favor de lograr mayor equidad hacia las mujeres, rescatando el valor de su vinculación en distintos frentes. Así mismo, el costo del mantenimiento de los hogares hizo más complicado para una familia numerosa satisfacer sus necesidades.

Desde antes de la Primera Guerra Mundial, activistas de los derechos femeninos promovían el acceso a los métodos anticonceptivos, para las mujeres. Tal vez uno de los puntos de quiebre se dio durante la Segunda Guerra Mundial, pues muchas mujeres ocuparon en las fábricas el lugar de los hombres que fueron al frente de batalla. Cuando los hombres regresaron, hubo una explosión de nuevos nacimientos (el Baby Boom) pero también un cambio social en el sentido de que muchas mujeres estaban vinculadas laboralmente y habían llenado el espacio antes masculino.

Tener hijos a temprana edad, ya dejaba de dominar el horizonte de vida mujeres que querían estudiar, trabajar y tener carreras profesionales.

¿Por qué es un problema?

El embarazo en la adolescencia aumenta el riesgo de muerte tanto para el recién nacido como para la madre. La frecuencia de complicaciones del embarazo y de enfermedades del recién nacido es mucho mayor cuando la madre es adolescente, debido a la falta de maduración del sistema reproductivo.

 

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Otros problemas asociados al embarazo adolescente, tienen que ver con la situación psicológica y social de los involucrados. Por una parte, el hijo nacido en estas circunstancias suele ser no planeado y también no deseado.

Por otra parte, es frecuente que la adolescente embarazada sea abandonada por el padre, dejándola en una situación de indefensión social. En estas circunstancias, es altamente probable que la madre abandone el estudio y disminuya la probabilidad de vinculación a escenarios laborales de ingresos adecuados para sus necesidades.

Teniendo en cuenta las razones expuestas, se dice que el embarazo adolescente alimenta la trampa de la pobreza, haciendo presa de ella especialmente a las mujeres.

¿Cómo prevenirlo?

El principal factor que hace disminuir el embarazo adolescente, tiene que ver con políticas sociales que promuevan la equidad. Esto implica, por una parte, un mejor acceso de la población a la educación y al trabajo, y en particular la corrección de las barreras que hacen esto más difícil para las mujeres.

Cuando las niñas tienen la perspectiva de que podrán estudiar y tener carreras profesionales exitosas, ven el tener hijos como una opción, no como la única vía de realización como personas.

Así mismo, esta promoción de la equidad alcanza a los hombres, que también pueden tomar conciencia acerca de la importancia del aplazamiento de la natalidad, puesto que esto también afecta sus aspiraciones educativas y profesionales.

En otras palabras, se debe promover el sentido de la responsabilidad compartida entre hombres y mujeres por el embarazo.

Lo anterior va de la mano con políticas de acceso a educación sexual específica. Los adolescentes inician su actividad sexual y requieren de educación para que ello no se convierta en un problema para su vida.

 

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Esta educación debe incluir la prevención del abuso, pues en muchos casos el embarazo es producto de situaciones de agresión, de conocimiento y respeto por el cuerpo. Otro componente importante es el acceso a métodos anticonceptivos.

Para los padres y madres puede ser conflictivo el aceptar que sus hijos tengan relaciones sexuales. Esto puede ser más problemático cuando se trata de las hijas. Se sabe que las acciones represivas no evitan el que los hijos tengan relaciones, sino que aumentan los riesgos de que esas relaciones conlleven peligros. Sin embargo, es razonable que a través de la educación sexual se muestre a los adolescentes la posibilidad de aplazar el inicio de relaciones sexuales, en uso de su autonomía y desarrollo de sus capacidades humanas.

En algunos hogares, se ve normal que el hijo varón porte condones, pero no que la hija adolescente tenga acceso a pastillas o a preservativos. Esta asimetría no ayuda a prevenir los embarazos adolescentes y sí pone a la hija en condiciones de desventaja.

¿Y en caso de un embarazo adolescente?

Este es un tema que requiere de una atención especial, debido a las implicaciones éticas, sociales y de salud que deben considerarse. Por esta razón, abordaremos la cuestión en un nuevo artículo.

Para más información acerca de las circunstancias sociales que determinan la natalidad, puedes leer el problema de la superpoblación mundial.

Algunos documentos consultados:

González A, E., Molina G, T., &Luttges D, C. (2015). Características de la educación sexual escolar recibida y su asociación con la edad de inicio sexual y uso de anticonceptivos en adolescentes chilenas sexualmente activas. Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología, 80(1), 24–32. https://doi.org/10.4067/S0717-75262015000100004

Mejía-Mendoza, M. L., Laureno-Eugenio, J., Gil-Hernández, E., Ortiz-Villalobos, R. C., Blackaller-Ayala, J., &Benitez-Morales, R. (2015). Condiciones socioculturales y experiencia del embarazo en adolescentes de Jalisco, México: estudio cualitativo. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología, 66(4), 242. https://doi.org/10.18597/rcog.291

Mora-Cancino, A & Hernández-Valencia, M (2015) Embarazo en la adolescencia. GinecolObstetMex;83:294-301.

Imagen: Chris Benson en Unsplash

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