Conciencia global

La verdad sobre las hidroeléctricas con represas

21 de mayo de 2018


Recientemente, desde la República de Colombia llegan noticias inquietantes acerca de un desastre causado por la pérdida de control en una hidroeléctrica. Esto trae de nuevo a la opinión pública un debate que por épocas pasa desapercibido y tiene que ver con el impacto ambiental de las hidroeléctricas.

Lo que nos dicen de las represas es que retienen el agua de los ríos para hacerla pasar por turbinas que generan electricidad. Muy simple y eficaz, pero la realidad es otra.

¿Por qué tienen impacto negativo?

Estos proyectos son presentados como un aporte a la satisfacción de las necesidades energéticas de los países, sin generar la contaminación que producen las plantas térmicas con base en carbón y diésel.

 

 

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Sin embargo, para almacenar el volumen de agua necesario para que funcione plenamente una represa, se necesita cambiar la configuración del área geográfica de manera drástica, anegando extensiones que antes no estaban bajo el agua, produciendo talas masivas de árboles, muertes numerosas de animales silvestres y desplazamiento de comunidades.

Un impacto sistémico

La construcción de una represa afecta de manera simultánea el ambiente natural, social y cultural. La respuesta de los gobiernos y contratistas, es que los planes de manejo ambiental minimizan los efectos negativos de esto proyectos. La propaganda oficial oculta el hecho de que en muchos casos, en los países en desarrollo, los planes de manejo ambiental son formalismos que se cumplen a medias.

En todo caso, aun si se cumplieran los planes ambientales, los impactos son de naturaleza sistémicas: es decir, se producen efectos simultáneos en el área del proyecto y en áreas lejanas, por la ruptura de la conectividad entre áreas naturales.

En los casos conocidos, la construcción de represas en países desarrollados viene de la mano con el desplazamiento de comunidades asentadas en el territorio. Por ejemplo, en el caso de la represa de las Tres Gargantas, en China, se desplazó a cuatro millones de personas. Mientras tanto, en América Latina los más perjudicados por este tipo de construcciones son las comunidades ancestrales que habitan en la rivera de los ríos y ven destruida su forma de vida de manera irreparable.

Como un ejemplo del impacto sistémico puede mencionarse esto: las represas alteran los cauces de los ríos, sus ciclos y la velocidad de las corrientes. Esto a su vez hace que disminuya la población de peces nativos, por la falta de ajuste a las nuevas condiciones. Estos peces tienen un ciclo vital en el río y en los otros ríos con los que este se conecta, así que las comunidades humanas río abajo de la represa y río arriba, verán mermada la cantidad de peces de los que regularmente viven.

Las ventajas de las hidroeléctricas

Es cierto que la construcción de centrales hidroeléctricas tiene ventajas en términos de aumentar la capacidad de generación de los países, llevándolos a suplir la demanda creciente de energía para la producción industrial, el comercio y el consumo doméstico.

Adicionalmente, estos proyectos generan una gran cantidad de puestos de trabajo durante su construcción.

Por otra parte, una represa ayuda a regular el paso del agua en tiempos de invierno, disminuyendo el impacto de inundaciones y en el verano, manteniendo caudales para evitar el impacto de la sequía. Sin embargo, en los proyectos con represas, el agua es dinero, por lo que se prefiere almacenarla aunque haya que liberarla de emergencia, causando disturbios río abajo, como se ve en el video siguiente.

Sin embargo, trabajos como los de Patrick McCully en SilencedRivers: TheEcology and Politics of LargeDams (Ríos silenciados: ecología y política de las grandes represas), muestran que el costo de los grandes proyectos hidroeléctricos es mucho mayor que el estimado actualmente y que terminaremos pagando este costo en términos ambientales, durante muchos años.

Opciones

Con el conocimiento que hoy se tiene sobre el impacto de las centrales hidroeléctricas con represas, no es posible sostener que se trata de fuentes de energía limpias, por lo que es importante continuar el desarrollo de otras fuentes.

Dentro del mismo grupo de las hidroeléctricas, las de pasada toman parte del agua del río para conducirlas por los generadores, sin grandes extensiones de terreno anegadas. Estas centrales tienen una capacidad de generación mucho menor que los grandes proyectos, aunque sus impactos son considerablemente menores.

En otro artículo presentaremos fuentes de energía más limpias. A sabiendas de que todas las formas de producción energética tienen algún grado de impacto ambiental, hay algunas con impactos menores que tienen un importante grado de avance.

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Algunos documentos consultados:

Finer M, Jenkins CN (2012) Proliferation of Hydroelectric Dams in the Andean Amazon and Implications for Andes-Amazon Connectivity. PLoS ONE 7(4): e35126. doi:10.1371/journal.pone.0035126

McCully, P (2001). Silenced rivers: the ecology and politics of large dams. Zed Books: London.

Soler J.P &Urrea, D. (2007) Ecologíapolítica. http://www.ecologiapolitica.info/novaweb2/wp-content/uploads/2016/06/033_Soleretal_2007.pdf

Imagen: KeefStreefkerkenUnsplash

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