Relaciones de Pareja y sexo

¿Cómo son las muñecas diseñadas para el placer?

3 de agosto de 2017


Aunque las muñecas inflables todavía se venden, con nueva tecnología basada en silicona y látex, se producen muñecas que asemejan las texturas humanas con mayor fidelidad.

Se dice que el primer juguete sexual fue un miembro masculino hecho en madera, por allá en el año 500 a.C., en la Grecia clásica. Desde entonces, han aparecido muchas variaciones que utilizan diferentes materiales y que pueden adquirirse en las tiendas. Sin embargo, la evolución de las técnicas de fabricación y ahora, la inteligencia artificial, han introducido nuevas posibilidades en las relaciones entre los seres humanos y sus juguetes.

Para algunos, estas innovaciones son perturbadoras, ya que ven en ellas amenazas a las relaciones tradicionales entre hombres y mujeres. Para otros, son simplemente la evolución de una industria ya existente.  Lo que se observa, es que la industria de los juguetes para adultos puede dar un gran salto con la inteligencia artificial, los nuevos materiales y las novedosas aplicaciones de pintura, de manera que estos muñecos son cada vez más parecidos a los seres humanos, excepto en una característica muy importante que indicaremos más adelante.

Las muñecas inflables

Los orígenes de las muñecas inflables se remontan a los tiempos en que los marineros llevaban replicas femeninas para aliviar la tensión acumulada en los viajes. A comienzos del siglo XX, varios países del mundo, introdujeron muñecas como parte de programas diseñados para los efectivos de sus fuerzas armadas pudieran descargar su ansia sexual, sin el riesgo de contraer enfermedades.

Las primeras muñecas inflables eran una representación burda del cuerpo humano. Se trataba de algo similar a los colchones de aire, con rostro e insinuación de partes genitales.  Posteriormente se añadieron aberturas para hacer un poco más realista las relaciones entre el hombre y la muñeca.

Después de variaciones incluyendo la aparición de muñecos con forma masculina, la era de las muñecas inflables entró en declive, puesto que se trataba de modelos muy estáticos y que frecuentemente explotaban dañándose irreparablemente.

La era de la silicona

Aunque las muñecas inflables todavía se venden, con nueva tecnología basada en silicona y látex, se producen muñecas que asemejan las texturas humanas con mayor fidelidad. Armazones metálicas, además, proveen a estas muñecas de gran flexibilidad, lo que les permite adoptar diversas posiciones.

De matrimonios a prostíbulos

Con estas innovaciones, se han incrementado los casos de hombres que van mucho más allá con sus juguetes, estableciendo relaciones de convivencia. Estos hombres dicen preferir este tipo de interacciones, debido a que se sienten más cómodos evitando los conflictos de la vida con parejas verdaderamente humanas. En este video, se presenta la historia de un empresario japonés que se casó con una muñeca.

Hay controversia acerca de las implicaciones de este tipo de comportamiento. Sin embargo, en distintas circunstancias los seres humanos podemos encontrar refugio a la soledad o a las presiones sociales, recurriendo a sustitutos, como los juguetes que fueron nuestros amigos cuando niños, o incluso a objetos a los que dotamos imaginariamente de carácter, como se muestra en la película El náufrago, con el balón Wilson.  También, se han abierto negocios similares a prostíbulos, donde los hombres pagan por estar con muñecas.

El paso final: la inteligencia artificial y la robótica

Con el avance de la inteligencia artificial, aumenta considerablemente el rango de comportamiento interactivo de las muñecas; es decir, la capacidad de responder con palabras y gestos. Ahora las muñecas son capaces de llevar una conversación pequeña y de tomar posiciones todavía más flexibles. Sin embargo, todavía a estos juguetes les falta mucho para acercarse siquiera a la complejidad de la interacción humana. Esto porque en la misma robótica todavía no ha sido posible desarrollar máquinas que pueden tener la gama de movimientos humanos.

Samantha, una de las nuevas estrellas en el mundo sintético, emula un juego en el que ella puede llegar al orgasmo, dependiendo de cómo se comporte la persona que la que interactúa. Si bien no mueve los labios, otro de los aspectos en los que la robótica no ha logrado imitar a los humanos, por la gran cantidad de músculos involucrados, sus capacidades muestran que en este campo se avanza con gran velocidad.

La controversia

Hay toda clase de discusiones alrededor de este campo. La clave de todo este desarrollo parece estar en un aspecto muy controvertido: la muñeca, por más que se asemeje a un humano, no es libre y finalmente está sujeta a lo que su dueño decida. Este podría ser también su mayor atractivo. Para algunos, se trata de una forma de prostitución extrema. La compra de una esclava. Para otros, se presenta una desnaturalización total de las relaciones humanas. En todo caso, lo que parece estar claro que el mundo de la revolución de las muñecas, antes inflables, llegó para quedarse y crecerá porque detrás hay una industria que vende millones de dólares

Por GIPHY

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