Ciencia y tecnología

La revancha de las súper bacterias

26 de marzo de 2018


Desde que se descubrió la penicilina, fuimos capaces de ganarle la batalla a infecciones que antes se cobraban muchas vidas. Millones de personas se han salvado por el uso de antibióticos. Lo que ahora puede manejarse como un asunto trivial, antes podía ser mortal.

Sin embargo, el mal uso de los antibióticos ha puesto las cosas en nuestra contra, hasta el punto en que hay bacterias que no son afectadas por los antibióticos, dejando a la humanidad sin respuestas efectivas para el tratamiento de infecciones.

Esta es la historia.

Los antibióticos

En 1928, Alexander Flemming descubrió formalmente la penicilina, pero fue hasta 1939 que se purificó. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la producción de penicilinas se multiplicó. Además, la investigación en curso logró el desarrollo de la gama completa de ese tipo de medicamente y de otros antibióticos.

 

 

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Las penicilinas son toda una familia de antibióticos. Pero hay otros. Una clasificación, incluye la familia de las penicilinas (incluye a la amoxacilina, ampicilina y otras), ya mencionada; los macrólidos (dentro de los que se encuentra la azitromicina); los aminoglucósidos, como la gentamicina y las cafalosporinas, como la cefalexina.

Los antibióticos son eficaces al matar o debilitar las bacterias o evitar su multiplicación en el organismo. Si las bacterias no se multiplican rápidamente, las primeras que infectan el organismo mueren sin dejar descendencia. Además, son atacadas por el sistema inmunológico acabando así la infección.

Las bacterias

Las bacterias han estado en La Tierra antes que los humanos. Tenemos una convivencia regular con ellas, puesto que en nuestro cuerpo, por cada célula humana hay aproximadamente 10 bacterias.

A pesar de ser organismos primitivos, tienen una gran capacidad de adaptación, derivada en buena medida de la velocidad con la que pueden multiplicarse cuando las condiciones les son favorables. Una sola bacteria puede dar lugar a miles de millones de individuos, al cabo de unas horas.

Cada bacteria derivada de otra es muy similar a su antecesor, pero puede ser receptora de variaciones genéticas acumuladas a lo largo de la replicación. Además, tienen mecanismos de defensa en ambientes hostiles, como cambios en su membrana, agrupación y, de acuerdo con estudios científicos más recientes, tienen la capacidad de comunicarse unas a otras.

Diversos estudios han mostrado que las bacterias pueden comunicarles a otras de su especie, información sensible para su supervivencia.

El descubrimiento del llamado Quorum Sensing, o comunicación celular, ha puesto de manifiesto que el mundo bacteriano es mucho más rico de lo que parecía y que pueden adaptarse al ataque con antibióticos.

La adaptación bacteriana

Cuando se usa un antibiótico, este mata a la mayoría de las bacterias. Sin embargo, por los distintos mecanismos adaptativos, algunas bacterias sobreviven al ataque. Estas bacterias son capaces de transmitir su resistencia a su descendencia. Si sus descendientes son atacados otra vez, muchos de ellos perecerán, pero los que sobrevivan serán más fuertes, y así sucesivamente.

 

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Este fenómeno se llama resistencia a los antibióticos y es el resultado de la capacidad de mutación de las bacterias y del mal uso de los antibióticos. Año tras año, siglo tras siglo, las bacterias han acumulado “experiencia” ante los antibióticos, por lo que ahora hay generaciones bacterianas capaces de resistir a los tratamientos médicos más avanzados.

El mal uso de antibióticos

Hay varias maneras en que los antibióticos se usan de mala manera:

Uso de antibióticos más potentes. Una infección común debería tratarse con un antibiótico de primera línea; es decir, con la potencia adecuada para acabar con la infección, aunque esto demande más tiempo de tratamiento.

Para mal de todos, la disponibilidad de antibióticos más potentes ha hecho que se opte por los tratamientos más cortos. Esto ha hecho que las bacterias se expongan a los antibióticos más potentes, desarrollando resistencia a estos y dejando de una vez por fuera de competencia a todos los antibióticos menos potentes.

Uso de antibióticos cuando no son necesarios. En un artículo sobre la gripe, advertíamos que estos medicamentos no deben tomarse cuando se tiene un resfriado, esto porque la gripe es causada por virus, no por bacterias. Además, al consumir antibióticos estamos exponiendo a bacterias dentro de nuestro organismo, como la E Coli, a mutaciones que pueden hacerlas productoras de infecciones graves.

Tratamientos incompletos. Tomar antibióticos puede producir efectos desagradables. Por esta razón o por la simple razón de sentir que ya no son necesarios, muchas personas dejan el tratamiento cuando desaparecen los síntomas. Esto hace que la mortalidad en las bacterias sea menor y sobrevivan grandes cantidades de ellas, pero que fueron expuestas a dosis bajas del antibiótico.

Las bacterias sobrevivientes podrían comunicar su “experiencia” con el antibiótico a su descendencia, acelerando la producción de bacterias resistentes.

Las consecuencias

Hace más de un siglo hemos estado atacando las bacterias con antibióticos. De un tiempo para acá, comenzaron a aparecer pacientes afectados por infecciones que no respondían a los tratamientos. A pesar de usar en estos casos los antibióticos más potentes, los pacientes morían de enfermedades que antes no representaban mayor riesgo.

El análisis de las bacterias causantes de estas enfermedades, mostró que se trata de microorganismos resistentes a los tratamientos existentes por lo que cuando una persona es infectada, puede llegar a morir.

La Organización Mundial de la Salud lanzó una alerta mundial para informar acerca de esta amenaza creciente. Hoy, en el mundo crece el número de personas afectadas por estas enfermedades.

Se estima que el año pasado murieron cerca de 700.000 personas por enfermedades que antes eran tratables. Esto ha hecho además que crezca el número de personas atacadas por enfermedades que estaban siendo reducidas en varias regiones del mundo.

En el siguiente artículo, te contaremos acerca de las enfermedades producidas por estas bacterias resistentes y qué debes hacer para cuidarte.

 

Imagen: Lucas Vasques en Unsplash

 

Algunos artículos consultados:

Alós J-I. Resistencia bacteriana a los antibióticos: una crisis global. Enfermedades Infecc Microbiol Clínica. diciembre de 2015;33(10):692–9.

Cornforth DM, Popat R, McNally L, Gurney J, Scott-Phillips TC, Ivens A, et al. Combinatorial quorum sensing allows bacteria to resolve their social and physical environment. Proc Natl Acad Sci. el 18 de marzo de 2014;111(11):4280–4.

 

 

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