Salud

Exámenes médicos incómodos pero necesarios

1 de diciembre de 2017


Detectar una enfermedad tempranamente implica varias ventajas, entre ellas, que el tratamiento es menos complicado, que cuesta menos y que tenemos más posibilidades de salvar nuestra vida, si se trata de algo grave.

Entre los varones existe cierta resistencia a hacerse exámenes médicos. Es común que los hombres vayamos al médico, solo cuando nos sentimos muy enfermos, cuando la verdad es que podríamos beneficiarnos de exámenes para detectar problemas de salud en fases tempranas.

A continuación, te presentaremos los exámenes que pueden ser más incómodos para los varones, pero que a la vez son necesarios para mantener o recuperar nuestra salud. En un próximo artículo, te contaremos por qué los hombres somos poco dados a los exámenes médicos.

Examen de próstata.

Ya habíamos hablado de este examen en un artículo titulado el cáncer de próstata. Para este estudio, el médico, por lo regular un urólogo, introduce un dedo por el ano del paciente para tocar su próstata y la porción correspondiente del recto, en busca de anomalías indicativas de alguna enfermedad.

Este examen dura unos pocos segundos, no es doloroso ni produce consecuencias negativas y es la mejor manera de detectar a tiempo enfermedades que de otro modo pueden ser mortales. A diferencia de la imagen popular, la posición más común para realizar el examen es con el paciente acostado boca arriba o de costado, con las rodillas dobladas.

La alternativa a este examen es el análisis de antígeno en sangre. Sin embargo, esta prueba no es precisa y puede mostrar evidencias de cáncer de próstata cuando este ya se encuentra en una fase muy avanzada. Se recomienda el examen de próstata al menos una vez cada año para los mayores de 50, o a edades más tempranas si hay antecedentes de cáncer en la familia.

En este video del famoso Doctor OZ, te mostraremos cómo es el examen, con una anotación. En la vida real, el médico suele hablar menos y hacer el examen aún más rápido.

 

Colonoscopia

La inserción por el recto no es lo más agradable para los varones y en este caso se trata de un tubo delgado que mide entre 122 y 183 centímetros de largo. El tubo, llamado colonoscopio, se introduce adecuadamente lubricado. Antes,  se ha inyectado gas carbónico para que las paredes del intestino se abran y permitan el paso del aparato.

El colonoscopio está dotado de una cámara y además permite por su interior el paso de instrumentos para tomar muestras de tejidos y quitar formaciones extrañas que el médico detecte. La principal función de la colonoscopia es la detección del cáncer de colon y de recto, también se usa para identificar hemorragias en el intestino.

Es importante tener en cuenta que el cáncer colorrectal es una de las principales causas de muerte en el mundo y que este examen, acompañado de la extirpación y estudio de pólipos intestinales, ha demostrado ser un procedimiento que salva vidas.

En la actualidad es frecuente que al paciente se le administre sedación, así que no experimenta ninguna molestia durante el procedimiento. De todos modos, el proceso de preparación que incluye dieta y la administración de un laxante, es bastante molesto, aunque necesario.

Endoscopia digestiva

Por lo regular se hacen la endoscopia y la colonoscopia como exámenes complementarios. La endoscopia consiste en la introducción de un tubo por la boca, hasta el duodeno. Sirve para detectar alteraciones en el sistema digestivo, siendo las más importantes, los distintos tipos de cáncer que se cuentan entre los que más vidas cobran en el mundo.

Mediante la endoscopia digestiva también es posible identificar gastritis, úlceras, e infecciones por distintos microorganismos, como el Helicobacter pylori, asociado al cáncer en el estómago.

El examen es bastante incómodo debido a  la introducción del tubo por la boca, pero el uso de sedantes hace que el usuario sienta muy poca o ninguna incomodidad. La preparación para el examen requiere dieta en las horas previas al examen.

Recolección de orina de 24 horas

Pocas personas han pasado por esto en la vida. Se trata de recoger toda la orina producida durante un día común. Para esto se debe tener a la mano un recipiente en el que hay orinar cada vez que se tenga ganas.

Para que el examen de orina de 24 horas quede bien, no se puede usar el inodoro ni una sola vez durante el día, así que lo mejor es hacer este examen en casa, puesto que se necesita que toda la orina producida en un mismo día quede recogida en el mismo recipiente. Es por esto que la primera micción de la mañana del día de la recolección no debe depositarse en ese recipiente (es decir, debe irse por el inodoro), porque corresponde a la producción de orina del día anterior, aunque sí debe incluirse la primera micción de la mañana siguiente, puesto que sí hace parte de la producción de las 24 horas de recolección.

Por otra parte, el frasco debe estar limpio (por lo regular lo suministran en los laboratorios clínicos), no debe contaminarse con otros contenidos y no debe regarse su contenido.

Debe tenerse en cuenta que un adulto puede producir hasta dos litros diarios de orina, por lo que el recipiente requerido es algo grande y a medida que se va llenando, un tanto pesado. Es así como este examen requiere estar pendiente de orinar en el recipiente, no en el inodoro. También hay que estar al tanto de recoger la orina que corresponde y desechar la que no corresponde, además de tener cuidado para no regar el contenido o contaminar el frasco donde va a ir la orina recolectada.

Este examen sirve para estudiar la función renal, de acuerdo con parámetros químicos. El profesional que lo pide es regularmente un nefrólogo, especialista en los riñones.

Holter de 24 horas

Se trata de la conexión a un aparato que registra la actividad cardiaca durante 24 horas seguidas. En este caso, se te fija un aparato que trae consigo cables y electrodos que son adheridos al cuerpo.

Los aparatos actuales no pesan ni miden mucho más que un teléfono celular, pero el cableado es relativamente extenso. Aunque se te pide que lleves un día normal, ese día no podrás darte una ducha, puesto que el sistema adherido a tu cuerpo no debe mojarse. Adicionalmente, se puede producir cierta incomodidad para dormir, debido a que probablemente no se puedan asumir las posiciones normales a la hora del sueño.

También se te pedirá que lleves un diario, con información sobre lo que hacías y sentías, para que sea luego correlacionado con los registros de la máquina.

El examen no duele, ni causa riesgos especiales y es de gran utilidad para detectar problemas cardiacos. Más información, en el video que sigue.

 

¿Por qué nos cuesta hacernos exámenes médicos?

En un próximo artículo te mostraremos por qué los hombres somos pocos dados a ir a hacernos exámenes que bien podrían salvarnos la vida.

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