Conciencia global

Sobre especies invasoras. Segunda parte

12 de febrero de 2018


¿Sabías que hay hipopótamos colombianos? Esto sí que es raro, pero no es más que otra de las historias de especies invasoras, propiciadas por equivocaciones humanas. Antes de contarte más acerca de esto, te hablaremos acerca de cómo contribuir para que tal cosa no siga pasando.

Cómo ayudar a resolver este problema

Realmente, cuando una especie invasora aparece, ya es poco lo que se puede hacer, así que es mejor prevenir la presencia de especies invasoras. En algunos casos, este problema se origina en el comercio de especies exóticas, para la venta como mascotas. Por esta razón, lo mejor que se puede hacer es abstenerse de comprar animales exóticos como mascotas.

Además, puedes abogar para que en tu país haya leyes que prohíban la importación de animales exóticos, así como la captura y exportación de especies nativas. Como vimos antes, la mayor parte de las especies invasoras se han diseminado por la codicia o el deseo cosmético de los consumidores.

Cuando la especie invasora ya ha tomado ventaja, muy probablemente la verás en los bosques de tu país, o en tu jardín. Lo que debes hacer, es seguir las recomendaciones de las autoridades locales. No las manipules, pues algunas pueden trasmitir enfermedades o ser agresivas y mucho menos pretendas tenerlas como mascotas.

Ahora sí, vemos unas cuantas historias más, de especies invasoras.

Hipopótamos en Colombia

El señor Pablo Escobar, como parte de sus excentricidades, creó una hacienda-zoológico para su entretención. Trajo, entre el grupo de animales importados, unos cuatro hipopótamos a quienes hizo acomodar en una laguna.

Cuando Pablo Escobar murió, sus bienes quedaron a cargo del Estado; es decir, más o menos al garete. No había mucha conciencia acerca de lo que sucedió durante unos años con los hipopótamos. Mientras tanto, estos animales se adaptaron muy bien a las condiciones ambientales, se reprodujeron y se dispersaron.

El país cobró conciencia de la situación, cuando un enorme hipopótamo fue visto en una población ribereña. Los habitantes de la región le bautizaron Pepe. La respuesta del gobierno fue organizar una cacería y matarlo.

Se estima que podría haber entre 50 o 60 ejemplares del hipopótamo hoy, nacidos en Colombia, territorio en el que ni las especies ni sus pobladores están adaptadas a la presencia de tan potente nuevo habitante.

Como verás en el video, de vez en cuando uno de estos corpulentos advenedizos aparece en algún centro poblado, causando asombro. Es cuestión de tiempo para que se presente algún incidente grave, puesto que los hipopótamos son conocidos por su territorialidad y fuerza. Además, porque salen a los campos a buscar alimentos.

En todo caso, algo llamativo es que los pobladores de los sitios donde se han visto inicialmente a los hipopótamos se han encariñado con ellos,hasta el punto de protestar enérgicamente por el asesinato de Pepe.

El castor gigante de la Patagonia

Este castor no nació en la Patagonia, un vasto y frío territorio al sur de Argentina y Chile. Se atribuye al gobierno argentino, hacia 1946, la idea de traer castores canadienses a la Tierra del Fuego, para aprovechar sus pieles.

Pues bien, el castor canadiense no encontró depredadores de importancia en el territorio e hicieron lo que saben hacer como roedores: reproducirsé y roer árboles. Es conocida la admirada habilidad técnica del castor para crear represas.

El problema es que los castores patagónicos, antes canadienses, alcanzaron un tamaño mayor que el de sus antecesores y también un número poblacional enorme. Se estima que en la Tierra del Fuego hay unos 150.000, cifra agobiante cuando se considera que en ese territorio habría apenas unas 130.000 personas.

Como una población humana que depende de la leña, el castor echa a tierra cantidades enormes de árboles. Además, cambia el curso de caudales de agua, crea lagunas donde no había. En pocas palabras, produce todo un desastre ambiental.

Los gobiernos de Argentina y Chile han llegado a un acuerdo para eliminar a dos tercios de la población de castores, por lo menos.

Cuando visitas la zona, te llevan a conocer los castores, como parte del atractivo turístico. En confianza, los mismos pobladores afirman que no tienen mayores incentivos para cazarlos, pero ahora, parece que los gobiernos del sur van a arreciar la guerra contra el castor, que no pidió ser traído desde Canadá.

 

La rana toro

A mucha gente no le gustan las ranas por su aspecto. A estas personas les disgustaría la rana toro, porque es enorme.

La rana toro es originaria de América del Norte, pero incluso, allí mismo ha causado grandes problemas en los Estados donde no habitaba originalmente.

A algunos les pareció una buena idea llevarlas a otras regiones para explotar la carne de sus patas o como mascotas. Hoy la lista de países donde se encuentran estas ranas incluye naciones europeas, asiáticas, suramericanas, islas del Caribe. En fin, está presente en todo el mundo, prácticamente.

¿Cuál es el problema con esta rana?

Lo mismo que con otras especies trasladadas a lugares diferentes a su hábitat natural. Son grandes, tienen un gran apetito, encuentran poca resistencia en los ambientes a donde son llevadas y tienen una gran capacidad reproductiva.

Las ranas toro arrasan con los insectos nativos, con los reptiles, incluyendo otras ranas, con roedores, caracoles, murciélagos, aves y todo ser vivo que les quepa en sus grandes bocas.

De manera sorprendente, se acomodan a climas húmedos o secos, a temperaturas cálidas y frías.

¿Y cómo se controlan? No hay una manera muy efectiva de controlar a las ranas. En los países donde han aparecido, se anima a los pobladores a cazarlas, tarea bastante ardua, y comerlas, cosa a la que no muchos están dispuestos.

Fotografía del artículo de MobinJahantark, en Unplash

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