Familia y crianza

Enfrentando la pérdida de un ser querido

21 de febrero de 2017


No podemos escoger cuándo se irán nuestros seres queridos, pero podemos manejar la situación para que nos haga menos daño, sabiendo que el dolor es inevitable.

Pedro Luis Ceballos Scoppetta le contó a Varón, cómo se vive la experiencia de la pérdida de un ser querido y cuáles pueden ser las claves para manejar esta situación, desde una perspectiva personal que puede ser de mucha ayuda para otros.

Prepararse para lo inevitable

Perder un ser querido, sin importar si se encuentra enfermo o envejecido, siempre es doloroso. No podemos escoger cuándo se irán nuestros seres queridos, pero podemos manejar la situación para que nos haga menos daño, sabiendo que el dolor es inevitable.

La muerte es algo complicado, aún más cuando se puede manifestar tanto de forma esperada como inesperada. De eso, depende la intensidad del sentimiento que surja como consecuencia de ella. No es lo mismo presentar un examen con cierto tiempo de preparación que presentarlo de manera sorpresiva y la pérdida de un ser querido es un severo examen para cualquiera.

A veces es posible prepararse para cuando el ser querido se va para siempre, cuando se trata de enfermedad o de vejez, pero el temor de no poder ver nunca más a esa persona, es algo que viene constantemente y que es necesario afrontar con un sentido de realidad.

Lo que viene

Cuando pierdes un ser querido lo primero que se te viene a la mente es tu último momento junto a esa persona, luego empiezas a recordar su rostro, su voz, su trato hacia ti, y todo eso pasa en menos de un segundo.

Luego regresas a la realidad y te das cuenta que tienes la responsabilidad de organizarle una linda despedida (funeral). Este puede ser el momento más duro, pero ayuda el que a ese evento llega todo tipo de personas (conocidas y desconocidas) expresándote que te acompañan en tu dolor. Eso te ayuda a distraerte y a alejarte un poco del hecho de que no volverás a ver a esa parte de tu vida. (Tal vez te interese ¿y si muero mañana?).

Algo importante cambia

Una vez pasa lo más duro que es el funeral, te enfrentas a un mundo totalmente diferente al que conocías sin dejar atrás que la vida sigue, ya que te hace falta alguien en tu cotidianidad.

Los primeros días, esas personas que te ofrecieron su apoyo, te tratan con mayor empatía , luego poco a poco ese cariño se va transformando en indiferencia, hasta que llegas al punto de darte cuenta que solo puedes contar con menos del 15% de ellos.

Tu amigo el tiempo

Superar un evento tan fuerte como lo es la pérdida de un ser querido no es fácil. No hay una serie de pasos a seguir o algo por el estilo. Todo te recuerda a esa persona pero si puedo decir que tu mejor amigo es el tiempo, ya que entre este más pase mayor es la aceptación de tu parte, siendo consciente de que no volverás a ver a alguien que fue importante para ti.

Tu familia

La familia juega un papel muy importante durante todo este proceso, en muchos sentidos para bien. Si se trata de que perdiste a alguien que hizo parte de tu núcleo familiar como tal, debes ser consciente de que eso también afecta a los que forman parte de ese hogar.

Es normal que sientas que esas personas que son tan importantes para ti no te apoyan, porque están ocupadas con su dolor.

Si tu pérdida se trata de alguien que está por fuera de ese núcleo, la ayuda de tu familia es lo mejor que puede haber en cuanto al cariño que encuentras allí. Por supuesto, esto dependerá de la relación que tengas con cada uno de tus familiares.

El papel de los amigos

Es posible que los amigos no sientan tu dolor si no tenían alguna relación con tu pérdida, pero te ayudan a distraerte. Eso es importante. Cuando te distraes, sólo piensas en lo que pasa actualmente y vas ganando tiempo. Tienes que saber, sin embargo, que esta ayuda funciona por ratos ya que después regresas a tu casa y vuelves a encontrarte con tu dolor.

¿Solo o acompañado?

También nos enfrentamos a un gran dilema y es estar solos o acompañados. Basado en mi experiencia personal, puedo decir que no es algo que debas esforzarte por decidir tú mismo. Simplemente hay momentos en los que necesitas estar con alguien, en que no aguantas la soledad al no poder estar con la persona que perdiste.

¿A dónde se va la felicidad?

Las personas no pueden estar tristes todo el tiempo o alegres todo el tiempo. Todo depende del ambiente en el cual se encuentre. La felicidad nunca se va. Es un recurso del que podemos echar mano, por momentos. El dolor tampoco se va del todo. Baja su intensidad pero lo sientes ahí y hay circunstancias en las que lo sientes con más fuerza que otras.

Quisiéramos que nuestros seres queridos estuvieran con nosotros para siempre, pero la vida simplemente no es así. Perder a un ser querido es una experiencia dolorosa; sin embargo, es necesario entender que el dolor es manejable, aunque siempre esté ahí en menor o mayor intensidad.

Es importante tener presente que la vida continúa y que esa persona que perdimos la honramos cuando estamos bien y seguimos adelante.

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