Relaciones de Pareja y sexo

¿Cuándo asistir a la terapia de pareja?

23 de abril de 2018


La vida de pareja es el origen frecuente de situaciones conflictivas. En ciertos casos, tales situaciones conflictivas superan la capacidad de la pareja para resolverlos. Es allí donde la terapia de pareja puede ser de utilidad.

Comúnmente, las parejas consideran la terapia como un último recurso, cuando podrían obtener beneficios de una consulta más oportuna, evitando el empeoramiento de las situaciones conflictivas.

¿Cuál es la diferencia con la terapia individual?

Los límites entre terapia de pareja y terapia individual pueden ser difusos. Considerando que el objetivo de cualquier intervención terapéutica debe ser el bienestar de quien consulta, en este caso la terapia familiar tiene como orientación ese bienestar, a partir de la solución del conflicto de pareja.

 

 

 

 

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También puede servir de apoyo cuando uno de los miembros sufre de alguna condición que afecta a la pareja, como el uso de sustancias, enfermedades mentales, situaciones traumáticas, entre otros. Aquí la finalidad apunta hacia el fortalecimiento de los recursos de la pareja para lograr la recuperación del miembro directamente afectado, reducir el alcance de los daños causados por la situación y ayudar a la recuperación.

Es posible que en el curso de una terapia individual, el profesional a cargo considere necesaria una intervención de pareja. Aquí es importante contar con el apoyo del otro integrante de la pareja de manera que puedan alcanzarse los objetivos terapéuticos.

En cualquier momento de la terapia, puede ser necesario atender de manera individual a alguno de los integrantes de la pareja, ya sea por el mismo terapeuta o con apoyo de otro. Esto lo propondrá el terapeuta cuando lo considere prudente. Es frecuente que la terapia de pareja inicie con sesiones individuales para establecer con cuidado las intenciones y perspectivas de cada uno.

¿Cuándo acudir?

La terapia de pareja se aconseja cuando hay circunstancias de la vida de pareja que están afectando la sensación de bienestar conjunto, la felicidad y el futuro de la pareja. Las causas pueden ser múltiples pero por lo regular involucran deficiencias en la comunicación, como parte fundamental del problema.

También son frecuentes las dificultades de pareja por causa de desbalances en el poder, agresiones al interior de la pareja, problemas sexuales y asimetría en objetivos vitales.

Una recomendación acerca de la terapia de pareja que aplica para cualquier apoyo de este tipo, es acudir antes de que los problemas se agraven considerablemente. Como ya describimos en artículos anteriores, no es necesario que haya problemas mentales manifiestos para solicitar apoyo psicológico. La idea es mantener el equilibrio en medio de las condiciones de la vida, que a veces son muy demandantes de nuestros recursos mentales.

Aunque los problemas de pareja pueden aparecer desde etapas tempranas de la relación, es posible que se hagan críticos cuando la pareja está consolidada. De cualquier manera, entre más temprano, mejor.

 

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La terapia de pareja tiene lugar cuando los integrantes de la pareja están de acuerdo. Sin embargo, es frecuente que la iniciativa provenga de uno de ellos y el otro no esté del todo convencido. Sea como sea, al asistir a la terapia las partes deben estar comprometidas con mejorar la cosas y con el proceso terapéutico.

¿Cuándo funciona?

Como se adelantó, la terapia de pareja tiene mayores probabilidades de éxito cuando se consulta a tiempo y cuando hay compromiso de los integrantes con el proceso.

Otros factores asociados al compromiso de los miembros de la pareja, tienen que ver con la verdadera intención de ellos. Es decir, los implicados deben tener una verdadera disposición hacia la mejoría de la pareja en lugar de buscar ventajas individuales de la terapia.

El asunto es que se da con frecuencia que uno de los miembros de la pareja piensa que el problema es el otro o del otro. Así, la terapia debería ayudar a alinear al otro y no a corregir las dificultades en común.

También se dan los casos en que uno de los miembros de la pareja no quiere ceder lo que le representa ventajas, como el manejo del dinero, el control de la vida de la otra persona, por lo que pretende pasar por la terapia sin desacomodarse.

Adicionalmente, la infidelidad oculta puede ser otro factor que haga difícil el éxito de la terapia, puesto que es frecuente que la persona infiel quiera mantener su relación o relaciones paralelas.

Cualquiera de los obstáculos mencionados puede ser superado por el trabajo de un buen terapeuta, pero las habilidades del profesional no pueden suplir la falta de determinación de los integrantes de la pareja. El terapeuta no puede obligar a alguien a dejar su relación paralela, por ejemplo, pero sí puede establecer esa condición para llevar a cabo su trabajo.

En caso de que algún miembro de la pareja no renuncie a manejar una agenda oculta, el terapeuta puede decidir no continuar con el proceso, dentro del margen de su autonomía y su ética profesional.

Además, el terapeuta debe evitar tener preferencias o sesgos por alguno de sus consultantes. Si notas algo así, exprésalo para que tu terapeuta haga las aclaraciones del caso o corrija alguna actitud que no contribuya al equilibrio en la terapia.

¿Qué hacer si tu pareja no accede a la terapia?

Que tu pareja no quiera participar en un proceso terapéutico que tú consideras necesario, es de por sí un mal signo, aunque también tiene que ver con ideas populares acerca de lo que significa hacerse tratamientos de salud mental.

Sea cual sea la razón de la resistencia de tu pareja, tiene todo el sentido que apeles a su sentido de compromiso contigo y al valor de la relación. Si tú te sientes mal, aun si sientes que el problema de pareja tiene mucho que ver contigo, tu pareja debería considerar solidariamente tratar el asunto conjuntamente.

Es un hecho que no puedes obligar a tu pareja a iniciar, continuar o cumplir con los compromisos de una terapia, pero eso tampoco implica que debas quedarte sin apoyo.

Si tu pareja definitivamente es reticente, asiste tú a una terapia personal. Eso no implica que asumas que el problema de pareja es causado por ti, sí implica que tienes necesidad de apoyo, que con un profesional que te asista puedes ver las cosas más claras y tomar decisiones que te ayuden a lograr el bienestar que sientes que te hace falta.

 

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Cuando se trata de parejas maltratadoras o controladoras, puede que intenten obstaculizar el avance de tu proceso, especialmente si sienten que tu progreso les representa alguna amenaza. En eso también puede ayudarte tu terapeuta.

En resumen, una buena terapia de pareja es de gran ayuda para lograr relaciones más felices y aunque se presenten obstáculos, por lo regular es un proceso que ayuda a quienes pasan por él.

 

Algunos artículos consultados:

Macias-Esparza, L.K. y Laso Ortiz, E. (2017). Una propuesta para abordar la doble ceguera: La Terapia

Familiar Crítica sensible al Género. Revista de Psicoterapia, 28(106), 129-148.

 

Montesano (2015) Claves fundamentales en terapia de pareja. Una guía de navegación para la práctica. Revista de Psicoterapia, 26 (102), 161-174.

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