Emprendimiento y Dinero

¿Cuál es tu mayor gasto?

17 de enero de 2018


Tener un presupuesto de tu hogar, te ayuda a planear tus gastos, aunque sea estrecha tu situación económica. Los rubros de consumo, es decir, los distintos grupos de bienes, servicios y productos que adquieres, pueden tener cierto grado de inflexibilidad pero igual puedes escoger lo que te ofrezca el mismo beneficio a menor precio.

En todo caso, te sorprenderá saber cuál es tu mayor fuente de gasto.

Los principales rubros de gasto

Para facilitar los cálculos, tomaremos como referencia 1.000 unidades monetarias (pesos, dólares, soles, etc) para hablar sobre la proporción de gasto. Así mismo, es importante tener en cuenta un listado de rubros como el que se presenta a continuación.

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La ubicación de cada rubro, dependerá de las políticas públicas de un país. Si la educación es gratuita o muy barata aun en los niveles superiores, el gasto en esto será menor.

Alimentos y bebidas en el hogar

Alimentos y bebidas fuera del hogar

Bebidas alcohólicas

Esparcimiento y diversión

Estudio

Otros bienes y servicios

Préstamos/créditos

Productos de aseo

Servicios de salud

Servicios públicos

Tabaco, cigarrillos

Transporte/comunicaciones

Vestido y calzado

Vivienda

El gasto dependerá del lugar del mundo donde se encuentre la persona o el hogar. Si la persona o el hogar se encuentran en América Latina o el Caribe, o en la mayoría de las regiones de África, la mayor parte del ingreso se gastará en alimentos. Lo mismo sucede en España.

La alta posición del alto gasto en alimentos parece razonable, pero no lo es. Realmente, es un reflejo del grado de atraso social. En los países mencionados, el gasto en alimentos oscila entre un 20% y un 50% del total de gastos. Esto quiere decir que buena parte del esfuerzo del trabajo apenas alcanza para lo básico. Por esto el gasto en otros rubros, como esparcimiento, se reduce considerablemente.

Los países donde menos se gasta en alimentos, según el Foro Económico Mundial, son: Estados Unidos, Singapur, Reino Unido, Suiza, Canadá, Irlanda, Australia y Austria. Allí, la proporción de gasto en alimentos es inferior al 10% del total de gastos. Esto no quiere decir que no tengan un gasto alto en alimentos, sino que ese gasto pesa menos en su total de egresos.  En otras palabras, la comida puede ser costosa en esos países, pero el nivel de ingresos promedio supera con creces esa erogación.

Según el sistema de estadísticas de Suecia, un hogar promedio de ese país gasta solamente un 13% en alimentos, siendo mayor su gasto en vivienda (30%), dedicando un 13% a esparcimiento y un 26% a otros gastos.

Por su parte, los países donde el peso del gasto en alimentos es mayor, son Azerbaiyán, Guatemala, Pakistán, Filipinas, Argelia, Kazajistán, Camerún, Kenia y Nigeria, donde el porcentaje oscila entre el 40% y el 50%.

El gasto en alimentos está definido por el costo de estos productos, pero el factor que más pesa es el ingreso de la población. Las poblaciones con ingresos más bajos, deben dedicar un mayor porcentaje de lo que perciben a este rubro.

Para acabar de entender el asunto, diríamos que por cada 1.000 unidades de ingreso, un ciudadano canadiense gastará apenas 100 unidades en alimentos, mientras un guatemalteco gastará 400. Así, el canadiense tendrá 900 unidades (dólares canadienses en este caso), para otros gastos, mientras el guatemalteco se quedará apenas 600 quetzales.

Se tiende a creer que en los países donde la gente del campo es pobre, la comida es barata. Por ejemplo, pareciera que para los campesinos de la región andina, los alimentos son muy baratos, puesto que ellos los producen. La verdad es que entre los campesinos pobres, los alimentos son muy caros, aunque ellos mismos los produzcan, puesto que sus ingresos son muy bajos.

A pesar del lugar del gasto en alimentos, este no es el principal rubro de gasto en la mayoría de los países del mundo. Ya veremos cuál es.

El mayor gasto

Aunque no aparece formalmente en las contabilidades personales o del hogar, la mayor parte del gasto de cada persona, en cada lugar del mundo, es el Estado. Cada artículo que compramos, cada servicio que pagamos además de los impuestos que pagamos directamente, suman una gruesa cantidad de dinero que se destina para sostener al Estado.

Además, el Estado es el socio oculto de cada empresa, puesto que a él hay que destinarle parte de las utilidades.

La vida del ciudadano común, está signada por el pago de impuestos. El Impuesto al Valor Agregado, por ejemplo, le suma un porcentaje que en el mundo iría desde un 10% a un 25%. Esto quiere decir, que si compras un artículo cuyo comercializador vendería en 1.000 unidades monetarias, su costo para ti será de 1.100 o de 1.250 de esas unidades.

Por otra parte, están los impuestos a las rentas, al patrimonio, a la riqueza, los cobros por trámites y servicios, las multas, los peajes, las tasas portuarias, entre muchas otras formas que tiene el Estado de meter mano al bolsillo de los ciudadanos.

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Los impuestos son esenciales para mantener y mejorar los servicios que presta el Estado, así como para repartir la riqueza que se produce en una nación. Sin embargo, en nuestros países, buena parte de los ingresos del Estado se gastan en burocracia innecesaria o se desvían para beneficio de unos pocos.

Si gastas en alimentos, verás esa inversión en lo que comes. Si gastas en vivienda, verás el resultado en el lugar donde habitas. Si gastas en el Estado, es posible que no veas en qué te beneficia ese gasto, porque una proporción considerable de lo que damos al Estado se pierde en representaciones diplomáticas muy costosas, en sueldos muy altos para ciertos niveles de la burocracia estatal, en vehículos de gama alta con conductores y otros beneficios que no llegan a la gente del común. Además, es común en América Latina, que los altos cargos del Estado sean ocupados por un puñado de familias, que se benefician de estos recursos aportados por todos.

Por esto, es importante que los gobiernos revelen sus gastos, promuevan la veeduría ciudadana, impulsen el desarrollo de la carrera pública y fortalezcan los mecanismos de lucha contra la corrupción. Así mismo, el Estado debe gastar menos en burocracia e invertir más en desarrollo social: educación, salud, infraestructura.

Como ciudadanos, deberíamos estar más atentos a este gasto que puede beneficiarnos o perjudicarnos. Lo que el Estado gasta es nuestro dinero. Así que estaría bien que se viera reflejado en mejor calidad de vida para todos.

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