Estilo de vida

¿Tu consumo te produce bienestar? Segunda parte

19 de marzo de 2018


En el artículo previo, planteamos un análisis acerca de la relación entre consumo y bienestar. Claramente, adquirir productos puede aportar a mejorar tu calidad de vida, pero no es decisivo en el balance de tu bienestar y menos de tu felicidad.

Aunque nos han enseñado que la buena vida viene de la mano con la capacidad de adquirir productos o servicios de lujo, las investigaciones más serias han desvirtuado esto. Ya en otros artículos te hemos mostrado lo que los estudios han descubierto acerca de los factores que determinan la felicidad.

No hay nada de malo en contar con los recursos para adquirir lo que desees. Lo que podría causarte tropiezos en la vida, es confiar en que gracias a eso ya tienes asegurados tu bienestar y tu felicidad. Además, por la manera como funciona hoy el mundo, por definición es pequeña la proporción de personas que pueden tener acceso al dinero para el consumo de artículos de lujo.

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Es un hecho que quienes no tenemos dinero para comprar artículos costosos, no estamos condenados a una vida infeliz y que quienes sí pueden hacerlo, tampoco tienen asegurada la felicidad.

Así las cosas, las siguientes recomendaciones pueden ayudarte a escapar de la trampa en la que se liga consumo y felicidad. Veamos cómo.

Invierte en experiencias, más que en cosas. Uno de los ejemplos más claros es la siguiente disyuntiva ¿Comprar un auto nuevo o viajar? Un viaje te dará la oportunidad de aprender cosas, conocer personas distintas y ampliar tu mente.

Es posible que hayas pensado que viajar está fuera de tu alcance, pero para muchas personas no es así. Con lo que cuesta un auto, podrías costear uno o varios viajes. Sin importar si se trata de un viaje económico, en hostales y comiendo barato, un viaje podrá permitirte encontrar características tuyas que tal vez no conocías.

Que tus metas no sean conseguir cosas. Esto puede sonarte muy contradictorio con lo que te han enseñado. Probablemente te han dicho que debes estudiar y trabajar duro para conseguir una vivienda cómoda, un auto vistoso y hasta una pareja hermosa. Pero si te enfocas en lo que te va a hacer crecer como persona, no en conseguir cosas, podrás disfrutar mucho más de tus posesiones, sin que tu felicidad dependa de ellas.

Invierte en cultivar tus amistades. Como te mostramos en una publicación previa, el factor más determinante de la felicidad es contar con relaciones personales de confianza. Esto quiere decir, cultivar una red de amigos y familiares que le aporten a tu vida ese sentido de identificación, tan necesario para los seres humanos.

Se puede obtener más por las relaciones sinceras que por las posesiones materiales.

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Además, cultivar tus amistades hará que se favorezca tu capital social, es decir, la red que te ayudará a progresar y donde encontrarás apoyo cuando tengas alguna dificultad.

Invierte en tu salud. Definitivamente tu salud es tu mayor riqueza. Estando saludable, la vida es mucho mejor, entre otras razones porque tienes la oportunidad de alcanzar tus metas. Para mantenerte saludable, lo más importante es hacer ejercicio y tener una alimentación balanceada.

Invierte en tu educación. La educación te abrirá las puertas más importantes: las de tu mente. Ser más educado te ayudará a conocer y disfrutar más del mundo. Estudia lo que te guste, lo que quieras, sin pensar que con ello vas a lograr dinero.

Haz que tu educación aporte a tu felicidad, no que te la quite. Y no te preocupes por la edad: puedes aprender lo que quieras sin importar si ya estás entrando en años.

Cultiva tu espiritualidad. Más allá de las religiones, diversos estudios han mostrado que las personas con sentido espiritual, cuentan con más recursos emocionales para afrontar las vicisitudes de la vida y ayudan a poner en su justo lugar a las posesiones materiales.

Tu verdadero bienestar

Es cierto que las personas no son más felices entre más tienen, sino que son más felices quienes dependen menos de las posesiones materiales. Estas personas, aunque disfrutan de sus posesiones, entienden que al fin y al cabo son cosas. El valor de las cosas será el que tú les des y, al fin y al cabo, por sí mismas no te harán mejor persona ni más feliz.

 

 

Michalos, A.C.: 2008. Education, happiness and wellbeing. Social Indicators Research, 87(3), pp. 347–366. © SpringerScience+Business Media B.V. 2007.

Walther, C.,Sandli, J. &Wuensch, K. (2015) Voluntary Simplifiers, Spirituality, and Happiness Humanity & Society Vol 40, Issue 1, pp. 22 – 42

 

Imagen: Rawpixel.com en Unsplash

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